Juan, con una sonrisa irónica, caminando hacía su cocina, encendiendo la cafetera: Parece que no has descansado nada ¿Café o té?
Andrea, levantándose de apoco, caminando hacia con Juan, tomando una taza: ¿Descansar? Creo que te has mordido la lengua, tú te ves fatal.
Juan sirviéndose café, escuchando a lo lejos que le entraba una llamada a su teléfono móvil: Has dicho bien, pero el día es joven ¿Quieres ir a desayunar?
Andrea tomando su celular, para revisar la hora, vio que llegó una notificación de su prometido Hugo –En 30 minutos estaré en tu apartamento, necesito que estés lista. - Andrea cerraba sus ojos, pasaba saliva: Me gustaría desayunar algo, pero, tengo un compromiso, ya me voy a mi apartamento.
Juan: ¿Cómo piensas irte si tu coche está en el bar?
Andrea: No juegues, es cierto, tomare un taxi, necesito estar al menos en 20 minutos.
Juan: ¿Quieres que te lleve? Te aseguro que estaremos allí en 15
Andrea: S no es mucho pedir.
Juan tomaba sus llaves, gafas de sol, siendo cortés con Andrea para cederle el paso, mientras bajaban por el elevador: ¿Por qué tan apurada? Pareciera que te dieron una mala noticia.
Andrea: No como crees, espero lleguemos lo antes posible.
Juan le abría la puerta del coche a Andrea, en cuanto él subió le pareció ver en el estacionamiento al que en su tiempo fue su cuñado, tragaba un poco de saliva, apretaba la mandíbula: Dudo mucho que el bar esté abierto a estas horas, posiblemente tu coche este a salvo, pero después de las 4:00pm
Andrea: ¿A dónde me llevas entonces?
Juan: ¿A tú apartamento? Pásame tu dirección
Andrea con un poco de nervios, apretando su mandíbula, su respiración cada vez más acelerada ¿Mi dirección?
Juan: No, la del vecino, claro que la tuya.
Andrea: Calle de Serrano 777
Juan: Vaya, vives cerca de las mejores tiendas
Mientras salían, el vigilante del fraccionamiento: -Señor, dejaron este sobre para usted.-
Juan: ¿Ah, sí? No viene el remitente ¿Te dieron algún nombre?
Vigilante: No, señor, lo que recuerdo bien es que era un jovencito.
Juan: Como sea, gracias.
Yendo de camino, Andrea volteaba a ver a Juan de reojo, pensando para sí (Es muy atractivo, pero, nada que ver a mi gusto.)
Juan al sentir la mirada de Andrea, paso un poco de saliva, pensando para sí mismo: (Es bonita, obstinada, viéndola bien, no es para nada similar a Helena, solamente en ese genio insoportable, obstinada al final de cuentas.)
Rompiendo el silencio Andrea: Y bien ¿Tienes novia? ¿Divorciado? ¿Viudo? ¿Tienes novia?
Juan con una ligera sonrisa: La respuesta correcta esta entre esas cuatro opciones.
Andrea: Así habla un hombre comprometido.
Juan: ¿Acaso los conoces a todos?
Andrea quedando perpleja ante la contestación: Eso es un sí.
Juan: Bueno, eso quieres pensar ¿Cuándo es tu boda?
Andrea abriendo los ojos, con su respiración acelerada.
Juan: ¿Qué? No te la estoy volteando, recién me percate la sombra de tu dedo anular izquierdo ¿Acaso no van ahí los anillos de compromiso?
Andrea tirando una ligera sonrisa: ¿Cuántos has dado tú?
Juan: ¡Já!
Andrea: Bien eso lo dejaremos para otra ocasión, justo estas afuera de mi apartamento, muchas gracias.
Juan: No salgo con chicas comprometidas, tú serás una ligera excepción, deja de temerle a tu prometido-
Andrea: ¿De qué hablas?
Juan: Tú lo sabes, anda, se te hace tarde.
