David con una sonrisa, jalando a Andrea hacía él: Con tu boquita y tu vocecita, no, con tu cuerpo sí, y no dudes que yo también te amo y me fascinas, mujer.
Andrea sonriendo haciéndose a un costado, acomodándose en el pecho de David: ¿Y, qué esperamos? Oye, recuerdo que tenías algo importante que decirme.
David cerrando sus ojos, tomando aire: - Te lo diré cuando desayunemos ¿De acuerdo?
Ambos se levantaban de la cama para vestirse, Andrea abotonaba la camisa de David: ¿Qué sucedería si saliera embarazada un día de estos? Jamás usamos protección.
David viéndola a los ojos con una sonrisa: Estaría encantado de que tuviéramos una niña ¿Seremos papás?
Andrea acariciando a David: No, creo que no, me debería llegar mi ciclo en estos días.
Andrea abriendo sus ojos con la mirada nublada se sirvió más vino.
Juan en su habitación estando en su cama, con los ojos cerrados, se levantó, yendo hacía el tocador nuevamente, abriendo una puerta, sacando una botella de whisky, abriéndola, empezó a bebérsela como si fuese agua, hablando para sí: “Ojalá pudiera ahogar los recuerdos.”
Dejándose caer nuevamente en su cama, las lágrimas rodeaban en su rostro y solo pensaba: “Helena, cuando estoy queriendo olvidarte apareces como un maldito fantasma, invades mi mente ¿Por qué? Mientras sus ojos se cerraban lentamente hasta quedarse profundamente dormido.
Andrea, tomándose la siguiente copa hablando para sí: -“A tu salud David, lo que más odiábamos los dos, ahora lo hago yo, y maldita sea, en un par de meses es mi boda y no eres tú.”
Terminándose el vino, apoyando su cabeza en el respaldo, cerró sus ojos quedándose dormida.
A la mañana siguiente Juan despertó con una tremenda resaca ¿Pero qué carajos? ¡Dios! La chica de ayer.
Salía de su habitación para ir con Andrea.
Andrea abriendo sus ojos, y lo primero que vio es el cuadro de la Torre de Pisa, sintiendo un terrible dolor de cabeza.
Juan la observo con un poco de vergüenza: Creo que nos excedimos un poco, perdóname por haberte dejado aquí.
