Andrea, viéndolo con interés y fijando su mirada:
-¿Qué tanto has hecho? (Mientras pedía otro shot de tequila)
Juan, apretando la mandíbula: -¿Por dónde quieres que empiece?
Andrea sonriéndole de forma irónica, llevando su mano izquierda al mentón:
-Quiero pensar que por el inicio (risas)
Juan: -Vaya, eres muy graciosa (usando un tono sarcástico)
Te contaré hace cinco años vivía con una chica, teníamos una buena relación o eso pensaba yo;
nuestra relación duro aproximadamente tres años, y era buena hasta que (llevando su mano derecha a la frente)
Me gustaría decirte que ella fue la que me engaño pero no fue así, en realidad fui yo quien le monto los cuernos;
ya sé que está mal, así que me corrió de la casa, a los meses inicie una relación con una chica maravillosa.
Andrea llevándose las manos hacía el rostro, apartándolas haciendo un gesto de confusión, parpadeando rápidamente y acomodando su cabello.
-Juan: ¿Qué ha pasado? ¿Ya te puse de mal humor a ti también? O ¿Te he desesperado?
-Andrea: No, bueno si, me has dicho que le fuiste infiel a tu “esposa” y de manera inmediata tuviste una relación con una chica ¿Cierto?
¡Solo a ti se te ocurre! No debes iniciar una relación tan rápido después de terminar y más cuando vives con alguien, menos mal, reconoces que tú fuiste el infiel.
Juan bajando la mirada: Si, si puedo decir que tienes razón de que solamente a mí se me ocurre o mejor dicho se me ocurrió hacer semejante cosa, pero,
créeme Helena es una gran mujer y puedo decir que lo sigue siendo a pesar que ha pasado algo de tiempo.
El silencio invadió el lugar por un momento, Andrea se recargaba en la silla y se ponía un poco más cómoda, parecía que ambos se sentían bien estando juntos.
Juan acercándose a Andrea para acomodarle el cabello que lo tenía echo un desorden:
-¿No crees que hace mucho ruido aquí?
Andrea con una sonrisa pícara y una mirada coqueta:
-Sí, si hace demasiado ruido.
¿Tu apartamento o el mío? Además el alcohol está haciéndome efecto.
Juan riéndose: -Creo que así no puedes conducir, así que, mi apartamento es la mejor opción, te diría que no he llevado más chicas, pero, sería un maldito mentiroso y algo que odio son las mentiras, eso lo aprendí a la fuerza, claro está.
Juan pidiendo la nota para pagar, el mesero le llevaba las llaves a Andrea, Andrea haciendo un gesto de agradecimiento, levantándose también para pagar los dos tequilas, Juan: Por favor, soy un caballero (haciendo un guiño) saliendo de ese café-bar.
Juan abriendo la puerta de su camioneta, Andrea volteo con una sonrisa y gesto de agradecimiento, al subirse ella suspiro y pensó para sí: "¿Pero qué estás haciendo? Venga Andrea, tienes el auto-control suficiente, un hombre llega hasta donde una mujer se lo permite".
Juan entrando a su camioneta: -Vaya que está un poco fresco allá afuera (mientras se abrochaba el cinturón de seguridad, volvía su mirada hacía Andrea)
-¿Qué sucede? Se te ha borrado la sonrisa.
Andrea abrochándose el cinturón de seguridad y subiendo una pierna al sillón:
-Nada, y no es la típica palabra que usamos las mujeres cuando ustedes los hombres hacen alguna daga para que no empieces ¿Tienes alcohol en tu apartamento?
Juan observaba a Andrea pensando para sí: “Helena hacía lo mismo, subía sus pies al sillón y me veía a los ojos, esta chica es igual a ella” (volviendo su atención)
-¿Qué si tengo alcohol? ¡Cariño! Tengo el suficiente para que caigas a una congestión, espero que no suceda.
Mientras iban de camino Andrea con toda la confianza ponía música y observaba los gestos de Juan, pensando para sí misma: “Es tan similar a David, bueno, David era más gracioso e intuitivo, espero que siga siendo igual.”
El silencio les invadía, solamente escuchaban un buen trovador cubano, Juan solamente pensaba: “Helena, tal parece que te has metido en esta chica, son tan similares”
Llegando al apartamento de Juan, abriendo la puerta de su camioneta, tomando el elevador, Andrea no pudo evitar reírse, acercándose a su oído:
-¿Cuántas chicas hemos cruzado este elevador?
Juan totalmente sonrojado y soltando una sonrisa (abriéndose la puerta del elevador, saliendo los dos) acercándose a su oído:
-Me gustaría decir que demasiadas, pero, en realidad solo las suficientes.
Llegando a la puerta del apartamento de Juan, Andrea un poco sonrojada, mordiendo su labio inferior:
-Creo que tu camisa esta arruinada.
Mientras Juan abría la puerta de su apartamento y tirando una sonrisa:
- Eso, tendrá solución.
