Andrea se encontraba en el café de todos los días sin mucho que hacer, solamente dar un sorbo de café, teniendo un sin fin de cosas en su mente, prestando atención a todo.
Ambos cruzaron la línea de tiempo, Andrea se preparaba para retirarse mientras Juan decidía ir por un café o tal vez un whisky fuera de su apartamento, era necesario para él, un día nefasto para ambos.
-¿Qué tanto se puede burlar al destino? ¿Será verdad que cuando dos personas están destinadas a estar juntas y estás se dividen pasa alguna desgracia?-
Andrea manejaba hacía su hogar, y era una osadía entre la lluvia y el tráfico en aquel lugar, ya nada podía salir mal con ella, su vida estaba totalmente echa un caos.
Juan, llegando a aquel viejo lugar decidió pedir un vino tinto, un poco seco, se dispuso a beber y recordar todo lo que sucedió en su vida pasada, llevando su mano derecha a la frente suspirando pensando para sí -¿Qué más puede estar mal? No me hago la victima, pero, la impotencia de que cada castillo creado se lo haya tragado el mar.-
Andrea llegando a su casa se percató que olvido sus llaves, eso era más que suficiente para que todo le saliera mal, al menos, ese día, regresando a su vehículo, escucho en la radio una canción típica de un trovador español, pensaba para sí: -Las mejores letras se hacen con el corazón herido, o sin sentir nada por nadie, o tal vez tienen alguna inspiración, por alguna razón este trovador es mi favorito.-
Llegando al café en el cual había olvidado sus llaves, observo que había una tormenta tremenda -¡Perfecto! ¿Algo más? Llevando su cabeza hacia el volante-
Bajándose rápidamente se tropezó con uno de los meseros quedando su ropa totalmente arruinada de café, ella quiso sonreír y llorar pero solo parpadeo las veces necesarias para no gritar; -Perdone, señorita.-
Andrea sonriendo de manera fingida: No hay lío, fue culpa mía he sido torpe, por cierto, aprovechando que estamos en una platica no muy amena pero si muy familiar ¿No viste un llavero de las Vegas?
El mesero queriendo reír ya que Andrea se veía totalmente arruinada: Sí,señorita, iba a limpiar el lugar en donde se encontraba pero llego aquella pareja y parece que se están declarando.-
Andrea tomó aire y con tanta vergüenza, se sentó en la barra del café.
Juan pidiendo la segunda copa de vino tinto llevando su mano al cuello riéndose ya que había visto aquella escena entre Andrea y el mesero: Capitán ¿Sería tan amable de servirme una copa más? Al menos hay personas que les va peor que a uno, que boba-
Pésimo comentario de Juan, ya que Andrea se encontraba a un costado de él, Andrea pidiendo una copa de vino tinto al mesero con voz baja: Sé que eres un lindo caballero, ¿Puedes traerme tú dos copas de vino tinto por favor?
Llegando el par de copas de vino, Andrea tomo una entre sus manos, se puso de pie, acercándose a Juan, tocando su hombro, Juan volteando, Andrea tomo la copa y se la aventó a su camisa: -¡Ve a decirle boba a la que te de en gana!
Juan portando camisa blanca, solamente vio lo arruinado que estaba: A ver mujer ¿Estas loca? Has arruinado mi... (Llevando su mirada hacía Andrea) Perdón no quise llamarte loca, hice un mal comentario.
Andrea, volviendo su mirada hacía él quedando un poco perpleja, intentando controlar su respiración: Pues, yo no me arrepiento de haberte dicho eso y aquí te va la siguiente copa.
Juan, alcanzo a esquivarse un poco con un tono molesto: Ya estamos igual ¿No es así? Pensaba para si mismo "Es realmente hermosa, loca, pero hermosa, arruinada por el incidente, pero bella."
Andrea: ¿Estamos igual? ¡Ya quisieras! o (haciendo una ligera mueca) tal vez no. Girándose hacía su lugar pensando para sí misma: "Es galante, patético, pero, nada mal."
Buscando en su bolso su cigarrera, Juan la observaba de reojo llevando su mano derecha al mentón, dando una ligera sonrisa.
Andrea, encendiendo un cigarrillo viendo al vacío optó por pedirle al capitán un tequila solo, Juan: ¿Una dama como usted podrá tomarse un shot de tequila?
Andrea, con una sonrisa de lado: Además de grosero ¡Metiche! y ¡Sarcástico!
Juan acercándose un poco a ella, con una sonrisa de lado: Solamente quería romper el hielo, fui muy grosero con usted, pero, vaya que salió un poco fiera.
Andrea, viéndolo a los ojos: Y usted ha sido demasiado impertinente ¿Cree que una disculpa es suficiente?
