Juan preparándose un whisky:
- ¿El cuadro? Lo encontré en un viejo bazar, ¿Qué te sirvo? ¿Tequila, whisky, vino? ¿Gustas alguna botana? Por aquí debo tener algo que acompañe.
Por cierto ponte cómoda estás en tu apartamento, no lo tomes literal, no se te vaya a ocurrir correrme.
Andrea acercándose a una pequeña figura de cristal, un pequeño elefante:
-¿También te gusta la cultura de la India? (Mientras se quitaba su chaqueta) Ah, vino tinto está perfecto, gracias, eres buen anfitrión ¿De botana? Mmmm lo que sea, como de todo un poco.
Juan la veía de reojo y empezaba a sentirse un poco nervioso, no era una chica ordinaria, además notaba que algo guardaba, pero no lo lograba descifrar, así que opto por entrar a su habitación para quitarse la camisa toda sucia de vino y ponerse una limpia.
Andrea se percató de ello y le causo curiosidad que haya tenido la confianza de dejarla cinco minutos sola, volvió a observar el cuadro, tocándolo con delicadeza pensaba: “Es el mismo cuadro que quería regalarle a David, la torre de Pisa y la luna llena de fondo.”
Sentándose, mientras salía Juan de su habitación:
-Te diría que no puedes fumar aquí dentro, pero a tú temperamento, creo que serás la excepción de la regla; del pequeño elefante, no tengo afición a una cultura en sí, por cierto, aquí tienes tu vino (mientras elegía algo de música)
Andrea con una sonrisa:
- Ya, siéntate y trae ambas botellas (mientras encendía un cigarrillo) Y cuéntame ¿Qué paso con Helena?
Juan dando un sorbo fuerte de whisky
- ¿Mi historia con ella? O ¿Cómo termino todo?
Andrea encogiendo los hombros:
-Como quieras, supongo que lo más sano es la historia.
Juan: -Me tendrás que dar una bocanada de tu cigarro ¿Puedo?
Andrea: Sí, claro.
Juan dando una bocanada, soltando el humo:
-Mira ella era una chica tierna, linda, amorosa, un carácter un poco fuerte, pero el tiempo que estuvimos juntos fue muy bonito, de cierta manera me veía con ella, era una chica muy inteligente, precisamente el cuadro lo compre porque, me recordó a ella (recargándose en su sillón)
Andrea, acercándose un poco a Juan: -¿Helena tuvo algo que ver sobre tu antigua relación de pareja?
Juan:- No, no, para nada, a Helena la conocí meses después, mi antigua relación era buena, al menos los primeros dos años.
El último era un total infierno, escenas por todo, desconfianza de ambas partes, y no justifico mi infidelidad, solamente que, me di cuenta que no amaba a Mariana, cuando amas a alguien, jamás le fallas y para ser honestos no me importó, fueron muchos años de relación de noviazgo y después el concubinato, era más que nada costumbre.
Andrea haciendo una mueca llevando su mirada hacia arriba, apretando los labios y suspirando: -¿Sabes? Me sucedió algo similar.
Juan:- ¿Ah? Te veo muy joven como para que hayas vivido con alguien o ¿A qué te refieres?
Andrea:- Hace unos años tuve una relación con un hombre magnifico, se llama David, espero que siga siendo el mismo hombre tan cabal ¿Me explico? Un hombre fuera de serie.
Juan notaba el brillo de Andrea al hablar de David, entendía que, muchas veces encontramos a nuestro espejo, Juan y Andrea, cruzaban por la misma situación, en tiempo y forma, tal parecía que el destino les había cruzado de manera intencional.
Pasaban las horas y se percataban que tenían muchas cosas en común, sin embargo Andrea aún guardaba algo en ella.
Andrea: -Y ¿Por qué terminaste con Helena?
Juan: -La versión corta, por miedo, tuve algo de temor y decidí dejar la relación, fui un poco egoísta con ella;
No pensé en sus sentimientos, sabía que ella estaba enamorándose de mí y yo de ella, en realidad empecé a sentir miedo y decidí de la manera más estúpida alejarme, y ¿Tu por qué terminaste tú relación?
Andrea suspirando, tomándose de un trago el vino y sirviéndose un poco más:
- Él lo decidió, además yo estaba muy chica, ninguno de los dos estábamos para algo demasiado formal, aunque se estableció, pero, mis sentimientos hacía David siguieron intactos, hasta la fecha.
Juan interrumpiendo:- Parece que el destino se aferra en repetir historias ¿Verdad?
Andrea: Creo que sí, y dime ¿Cómo te va después de Helena?
Juan: -Relativamente bien, excepto en las chicas, la mayoría son huecas, superficiales, materialistas;
Siendo sinceros, solamente satisfago mi deseo y necesidad, ellas quieren algo y también yo, así que llamémosle intercambio.
Andrea veía a Juan a los ojos, logrando que él se pusiera un tanto nervioso ya que ella tenía una mirada fuerte, acercándose a él y acariciando su rostro:
-Fuiste un idiota, de verdad que lo fuiste.
Juan bajándose de su nube:
- Si, acepto que fui un verdadero idiota, es más te has quedado corta, ¿Y tú? ¿Qué fue de ti después de David?
